El jabón pasa solo unos instantes entre las manos. El resto del tiempo importa su lugar junto al lavabo: accesible, seco y listo para el próximo lavado.
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Un sitio donde el agua pueda escurrir
Después de aclararlo, mira qué queda bajo el jabón. Un platillo lleno de agua lo mantiene húmedo hasta el siguiente lavado. Un soporte que deje escurrir el agua, alejado del chorro, le da tiempo para secarse. Ese detalle es más útil que acumular accesorios alrededor del lavabo.
El ámbar en otro producto
Si te gusta encontrar el ámbar en los cosméticos, la colección también ofrece un aceite de argán. El jabón sirve para el lavado; elegir el aceite responde a otro deseo. Puedes disfrutar de uno sin tener que usar ambos juntos.
Fuentes de redacción: ficha pública de Argatherapyconsultada el . Para conocer la composición y las instrucciones, consulta la etiqueta del producto recibido.